Insonorizar techos es más complicado que insonorizar paredes por dos razones principales. En primer lugar, cuando el ruido penetra a través del techo, suele caracterizarse como ruido de impacto.
El ruido de impacto, como el de pasos o la caída de objetos, se propaga a través de la estructura del edificio y se filtra por paredes, suelos y vigas, provocando fugas de sonido a través de los tabiques adyacentes. Como ya se mencionó, las investigaciones indican claramente que el ruido de impacto es particularmente difícil de controlar debido a que sus vibraciones se transmiten a lo largo de trayectorias estructurales continuas.
En segundo lugar, la mayoría de las habitaciones carecen de la altura libre necesaria para instalar una capa de aislamiento acústico gruesa y eficaz. En muchos espacios residenciales, añadir un aislamiento voluminoso al techo reduciría significativamente su altura, lo que comprometería la estética, la funcionalidad y la sensación general de la habitación.
Nuestra experiencia demuestra que la insonorización óptima del techo se consigue cuando el sistema evita las conexiones rígidas, garantizando que todas las vías de transmisión de vibraciones y sonido estén bien interrumpidas, y a veces se combina con aislamiento en paredes paralelas para mitigar las fugas de ruido residual.