Los primeros sonidos que reconocen los bebés: cómo se desarrolla la audición antes del nacimiento

IVAN BERBEROV - 26 DE SEPTIEMBRE DE 2025

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El útero no es un lugar silencioso. Los bebés crecen al ritmo de los latidos del corazón, el flujo sanguíneo y el suave murmullo de las voces amortiguadas por el líquido amniótico y los tejidos. A partir de mediados del segundo trimestre, el sistema auditivo comienza a desarrollarse. Según las directrices del NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), los bebés pueden empezar a oír alrededor de la semana 15 y su audición continúa madurando hasta la semana 18, a medida que las respuestas se vuelven más consistentes.


Experimentos clásicos han demostrado que los recién nacidos, a las pocas horas de nacer, prefieren escuchar la voz de su madre a la de otra mujer, lo cual concuerda con la idea de que el aprendizaje y la memoria se forman antes del nacimiento. Dentro del útero, las frecuencias bajas se propagan con mayor facilidad, por lo que la voz de la madre llega al feto tanto por vía aérea como corporal, lo que contribuye a que se convierta en el sonido más familiar de todos.

¿Cuándo se activa la audición en el útero?

Piensa en la audición como un regulador de intensidad, no como un botón de encendido y apagado. Las diminutas partes del oído interno se forman durante el segundo trimestre, y luego el cerebro continúa afinando la audición durante el resto del embarazo. Los bebés pueden empezar a oír alrededor de la semana 15, y hacia la semana 21, pueden captar ruidos y voces del exterior del útero, aunque todo les llega más suave y con un tono más bajo porque viaja a través de fluidos y tejidos. A medida que las madres se acercan al tercer trimestre, las reacciones al sonido se vuelven más estables y fáciles de percibir.

Las recomendaciones de salud pública coinciden con esa situación. NIOSH Se señala que los oídos se desarrollan alrededor de la semana 20 y que muchos fetos comienzan a responder a los sonidos alrededor de la semana 24. Por eso, algunos padres notan pequeños sobresaltos o movimientos de calma ante sonidos cotidianos al final del segundo y durante el tercer trimestre.

Los investigadores también observan que la respuesta se intensifica con la edad. Cerca del término del embarazo, los fetos modifican su ritmo cardíaco y su actividad cuando oyen hablar a su madre, lo que demuestra que el sistema no solo recibe sonidos, sino que también comienza a distinguir entre patrones familiares y desconocidos.

La frecuencia también importa. Trabajos anteriores Se ha descubierto que, alrededor de la semana 27, la mayoría de los fetos responden a tonos de baja frecuencia, mientras que las frecuencias más altas son menos efectivas hasta más adelante, lo que coincide con la forma en que el útero filtra el sonido. Como resultado, los padres pueden observar los movimientos más intensos o cambios en la frecuencia cardíaca ante sonidos de tono más bajo al final del segundo trimestre, y una mayor capacidad de respuesta se desarrolla en el tercero.

¿Qué sonidos llegan realmente al bebé?

Dentro del útero, el paisaje sonoro se asemeja más al de estar bajo el agua que al de una habitación silenciosa. Los fluidos y los tejidos suavizan y modifican lo que se transmite. Las notas y los ritmos graves se propagan con facilidad. Los detalles de tono más alto se atenúan antes de llegar a los pequeños oídos. Las mediciones clásicas describen al útero como un filtro de paso bajo, donde las frecuencias altas se atenúan y los graves se transmiten con mayor facilidad.


La voz materna tiene una ventaja inicial. Llega al feto tanto por el aire como a través de los tejidos corporales, por lo que el contorno general del habla y el canto de la madre se transmite con especial claridad. Los resúmenes clínicos más antiguos señalan que las voces externas se atenúan durante la transmisión, pero la entonación y el ritmo de la madre se mantienen lo suficientemente claros como para ser reconocidos después del nacimiento. Por eso, los patrones de ritmo y sonido son más importantes que las consonantes nítidas en el útero.

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En términos cotidianos, esto es lo que normalmente se entiende.

  • Los latidos del corazón, el flujo sanguíneo y los sonidos digestivos crean un fondo constante y grave. Estos se sitúan principalmente por debajo de unos pocos cientos de hercios, frecuencia que el útero transmite con facilidad.
  • El patrón de habla, la melodía y el ritmo de la madre son audibles, incluso si los bordes de las consonantes se suavizan. Los bebés perciben la entonación del lenguaje más que las letras exactas.
  • Las voces externas, el tráfico y los ruidos domésticos llegan más bajos y con predominio de los graves. Las frecuencias bajas se transmiten con poca pérdida, mientras que las frecuencias altas se reducen considerablemente antes de llegar al útero.

Lo más probable es que el bebé capte ritmos relajantes, vocales y el vaivén de voces familiares. Las notas muy agudas y los detalles consonánticos nítidos son menos importantes dentro del útero, ya que el proceso de desarrollo fetal los va eliminando.

Los primeros sonidos que reconocen los bebés

La voz maternal

Uno de los estudios más famosos sobre recién nacidos demostró que los bebés oyen la voz de su madre a las pocas horas de nacer. Los investigadores les dieron a los bebés un chupete especial que reproducía la voz de su madre o la de otra mujer, dependiendo de cómo el bebé succionara.


Los bebés aprendieron rápidamente el patrón y eligieron el entorno que les permitía escuchar con mayor frecuencia el habla de su madre, lo que indica que la memoria se formó al final del embarazo. Este experimento clásico es una forma clara y sencilla de visualizar cómo se manifiesta el reconocimiento en una etapa tan temprana de la vida.

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Ritmo, melodía y señales lingüísticas

Antes de nacer, los bebés se sumergen en el ritmo y la melodía del habla. Por eso, los recién nacidos ya muestran vestigios del idioma que escucharon en el útero. En un estudio realizado en dos países, los bebés de apenas unas horas de vida respondieron de manera diferente a las vocales de su lengua materna en comparación con las vocales de un idioma extranjero, lo que apunta a un aprendizaje prenatal de los patrones del habla. Las revisiones y los estudios posteriores respaldan la idea de que la prosodia general y la forma de las vocales son lo primero que importa, y que los detalles consonánticos más sutiles se adquieren posteriormente.


Así es como se ve esto en la práctica:

  • Las vocales y el ritmo marcan la pauta. Los recién nacidos expuestos a un idioma antes del nacimiento reaccionan con mayor facilidad a sus patrones vocálicos y entonación que a otros desconocidos. Esto concuerda con la física del útero, donde la energía vocálica de baja frecuencia se transmite con mayor facilidad que los detalles consonánticos de alta frecuencia.
  • El llanto refleja la lengua materna. Estudios que compararon a recién nacidos franceses y alemanes descubrieron que las melodías del llanto ya reflejan los patrones de subida y bajada de la lengua circundante, lo que sugiere que el ritmo y los contornos tonales se aprendieron al final del embarazo.
  • Las melodías familiares dejan huella. Cuando se reproduce una melodía con frecuencia durante el embarazo, los bebés muestran respuestas cerebrales más intensas a esa misma melodía al nacer e incluso meses después, lo que demuestra que la repetición de sonidos prenatales puede formar huellas de memoria duraderas.

Los bebés se familiarizan primero con el sonido del habla. Captan el ritmo de las vocales, la entonación de las frases y la cadencia de las voces conocidas. A medida que su audición madura después del nacimiento, les resulta más fácil detectar detalles más sutiles, como las consonantes nítidas, pero el vínculo inicial con el ritmo y la melodía que escucharon en el útero ya está establecido.

Melodías familiares y sonidos cotidianos

La exposición repetida también marca la diferencia en el caso de la música. En un estudio, una melodía reproducida con frecuencia durante el embarazo provocó respuestas cerebrales más intensas en los bebés después del nacimiento e incluso meses después, lo que sugiere que las melodías sencillas pueden dejar una huella duradera.


Al mismo tiempo, los resultados sobre si los bebés pueden distinguir de forma fiable voces externas específicas en el útero son contradictorios: algunos estudios muestran discriminación al final del embarazo, mientras que otros no encuentran preferencias claras por ninguna voz más allá de la materna justo después del nacimiento.


La repetición ayuda, la melodía es memorable y la voz de la madre sigue siendo el sonido más familiar de todos.

¿Qué tan ruidoso es el útero?

Imagina el útero como un suave paisaje sonoro submarino. Las capas de músculo, piel, placenta y fluidos suavizan y remodelan lo que lo atraviesa. En la práctica, esto actúa como un filtro de paso bajo. Mediciones clásicas en animales y humanos demuestran que la energía por encima de los 500 Hz se atenúa considerablemente al llegar al feto, mientras que las frecuencias bajas se transmiten con mucha más facilidad.


La voz materna tiene una vía de acceso clara. Llega al feto a través del aire y también a través de los tejidos corporales, por lo que el contorno general del habla y el canto de la madre se transmite eficazmente dentro del útero, mientras que las voces externas se atenúan. Los estudios sobre la transmisión intrauterina y las preferencias auditivas del recién nacido respaldan esta idea, y demuestran que la voz materna permanece inteligible de forma filtrada y, a menudo, es la preferida inmediatamente después del nacimiento.


Esto es lo que significa en términos cotidianos.

  • El feto percibe el mundo de forma atenuada y con tonos graves. Los graves y los medios bajos se escuchan con mayor claridad. Los tejidos y los fluidos corporales atenúan los detalles de los agudos.
  • Los latidos del corazón, el flujo sanguíneo y los sonidos digestivos proporcionan un fondo bajo y constante, que se sitúa principalmente en el rango de frecuencias que se transmite bien.
  • La voz de la madre destaca porque viaja tanto por el aire como por el cuerpo, por lo que el ritmo y la forma de las vocales llegan al feto con mayor claridad que el habla de otras personas.

Las directrices de salud pública reflejan esta idea y añaden una advertencia práctica. Los ambientes muy ruidosos aún pueden ser importantes, ya que el sonido puede viajar a través del cuerpo de la mujer embarazada. Las agencias señalan que los oídos del feto se desarrollan alrededor de la semana 20 y las respuestas comienzan alrededor de la semana 24, por lo que es sensato evitar la exposición prolongada a niveles muy altos, aunque las conversaciones cotidianas y el ruido típico del hogar lleguen atenuados en el útero.

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Exposición segura al sonido durante el embarazo

Las agencias de salud pública recomiendan reducir la exposición prolongada a ambientes muy ruidosos y tomar descansos cuando el ruido sea intenso. El NIOSH señala que los oídos del feto se desarrollan alrededor de la semana 20 y las respuestas al sonido comienzan alrededor de la semana 24, y que los sonidos muy fuertes pueden representar un riesgo porque el sonido se transmite a través del cuerpo de la mujer embarazada.


Como referencia práctica, el límite de exposición recomendado por el NIOSH para adultos es de 85 dBA, promediado durante una jornada de ocho horas, con la recomendación de evitar picos de picos cercanos a los 140 dB. Si bien este límite sirve como guía laboral, ayuda a comprender por qué es sensato moderar la exposición y descansar de los ruidos fuertes durante el embarazo.


Las revisiones clínicas sugieren extremar la precaución ante la exposición prolongada a ruidos de baja frecuencia. Las bajas frecuencias se propagan fácilmente a través de los tejidos y pueden dominar el entorno sonoro intrauterino. Las revisiones y los estudios recientes recomiendan limitar la exposición prolongada a niveles altos de baja frecuencia y seguir las normas de seguridad habituales, como alejarse de fuentes de sonido fuertes y usar protección auditiva en entornos ruidosos.

Hábitos sencillos que son seguros y útiles:

  • Conversar, leer y cantar son formas seguras de crear un vínculo con el bebé. Este escuchará principalmente ritmos y vocales, por lo que una voz relajada a un volumen normal es ideal. Las recomendaciones de salud pública aconsejan hablar y cantar con regularidad en momentos de tranquilidad.
  • Evita colocar auriculares o altavoces directamente sobre la barriga. Las recomendaciones del NHS en el Reino Unido y otras fuentes similares desaconsejan esta práctica, ya que el volumen en el útero puede ser demasiado alto incluso cuando el sonido externo parece moderado. En su lugar, escucha música en la habitación a un volumen que te resulte cómodo.
  • Si trabajas o pasas tiempo en lugares ruidosos, tómate descansos regulares para relajarte, aléjate de las fuentes de ruido y sigue las recomendaciones generales sobre protección auditiva. Si te preocupa la exposición repetida a ruidos fuertes, consulta con tu matrona o médico.

Para crear un ambiente más tranquilo en la habitación del bebé o en el dormitorio, elige la habitación más silenciosa y bloquea las principales vías de sonido. Empieza por las ventanas, ya que suelen ser el punto más débil: instala vidrios laminados acústicos o añade doble acristalamiento con una cámara de aire amplia para mejorar el aislamiento acústico sin necesidad de realizar grandes obras estructurales.

Instale una puerta de núcleo sólido con juntas perimetrales y una junta de estanqueidad, y cierre las pequeñas vías de fuga sellando los huecos alrededor de los marcos, zócalos y enchufes con sellador acústico. Si está renovando, una solución de insonorización ligera como MUTE SYSTEM es una buena opción. 23, puede aumentar el aislamiento acústico de la pared manteniendo un grosor moderado.

Un mundo que ya nos resulta familiar.

Los bebés no llegan en silencio. A mitad del embarazo, el sistema auditivo se activa y, en el tercer trimestre, muchos fetos ya responden de forma fiable al sonido. Lo que les llega es una mezcla suave y rica en graves, donde la voz de la madre se escucha con especial claridad, lo que ayuda a explicar por qué los recién nacidos la prefieren a las pocas horas de nacer.


Conversar a diario, leer y escuchar música suave a un volumen cómodo son formas seguras de crear un vínculo con el bebé, mientras que es mejor evitar largos periodos en lugares muy ruidosos. Si buscas una regla sencilla, elige momentos tranquilos y regulares para hablar o cantar y evita acercar los auriculares a la barriga. Estos hábitos se ajustan a las recomendaciones de salud pública y a la ciencia de cómo el sonido llega al útero.


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